La portada del nuevo Catálogo 2026 de García de Pou es obra de la ilustradora francesa Virginie Morgand. En ella, su estilo es inmediatamente reconocible: escenas llenas de movimiento, personajes que se cruzan y dialogan entre sí, y una atmósfera luminosa que evoca el Mediterráneo, todo con un sutil toque retro. En esta entrevista nos habla de sus inicios, de su proceso creativo y de la inspiración que dio forma a esta portada.
Para empezar, ¿cómo se definiría profesionalmente? ¿Y cómo describiría su trabajo?
Mi trabajo está centrado principalmente en el movimiento, la danza y la música. Trabajo para instituciones culturales, museos, teatros y festivales, pero también para marcas y prensa. Las imágenes que más identifican mi trabajo son las relacionadas con el tema de la piscina: nadadores, clavadistas y bailarinas de natación sincronizada. Mi estilo gráfico tiene un pequeño toque retro; utilizo desplazamientos de color y transparencias que aportan una ligera vibración a la imagen.

¿Cuándo comenzó su interés por el dibujo y qué le llevó a dedicarse a la ilustración como vocación y profesión?
De pequeña dibujaba mucho: sola, en familia y también con mis amigas. Al principio me sentí atraída por el diseño gráfico y la moda, pero después me di cuenta de que lo que más me gustaba dibujar eran los personajes. Por eso estudié artes aplicadas en el ámbito del cine de animación. Fue una formación muy enriquecedora, especialmente por el trabajo sobre el movimiento. Trabajé en algunos estudios en París, primero como decoradora y después en storyboard. En paralelo practicaba la serigrafía, que me permitía experimentar con el color y la simplificación de las formas. Más tarde quise desarrollar mi propio estilo dentro de la ilustración.
Frente a una página en blanco, ¿cómo empieza? ¿Qué estrategias creativas le ayudan a iniciar el proceso?
Siempre empiezo haciendo bocetos en papel, con rotuladores, lápices de colores y a veces también collages. Primero dibujo pequeñas escenas con personajes o grupos de personajes en hojas sueltas o en cuadernos de bocetos. Después selecciono las posturas y actitudes que me parecen más espontáneas, las recorto, las pego con cinta entre sí y continúo investigando en torno a la composición.

¿Qué herramientas utiliza con más frecuencia? ¿Se siente más cómoda con técnicas tradicionales o digitales?
He adquirido la costumbre de trabajar con tableta gráfica para el acabado final. Escaneo mis bocetos y los redibujo a la escala adecuada. Esto también me permite modificar colores o hacer algunos cambios más rápidamente en proyectos por encargo. También me gusta tomarme el tiempo de probar otras herramientas, pero sobre todo en proyectos personales.
Sus escenas de grandes grupos se han convertido casi en una firma personal. ¿Qué le atrae de representar multitudes? ¿Cómo surgió la idea de este tipo de composiciones colectivas?
Me encanta dibujar a las personas que me rodean: en la playa, en una estación, en un parque… Me gusta dibujar personajes en movimiento. Los espacios públicos son muy inspiradores. Reúnen a personas que no se conocen necesariamente, pero que aun así se encuentran juntas, como en una piscina, en un café o en un mercado. Son lugares de paso y de encuentro. Intento retransmitir esa energía en mis ilustraciones.

En relación con la portada de nuestro catálogo, ¿qué le inspiró? ¿Qué mensaje o sensación le gustaría que experimentara el espectador al verla?
Para esta portada, García de Pou me propuso dibujar algo que evocara el arte de vivir mediterráneo: un paseo junto al agua, un mercado animado y una atmósfera colorida. Vivo en el sur de Francia, cerca de Marsella. ¡La Costa Azul no está tan lejos! Quería transmitir esa dulzura de vivir. Ya tenía en mente una gama cromática. Quise atraer la atención hacia los personajes y los intercambios entre ellos. También me gusta imaginar su vestimenta. El motivo de cuadros rojos y blancos es un guiño a uno de los productos del catálogo de la marca. También me gusta añadir pequeños elementos vivos, como un perrito o gaviotas, que aportan movimiento. Siempre hay también blanco en mis ilustraciones, como una respiración. El decorado se sugiere con algunos puestos y sus sombrillas, y el mar al fondo.

¿Qué opina del hecho de que las portadas del catálogo de García de Pou hayan sido ilustradas durante más de 40 años por artistas como Jordi Labanda, Forges o Javier Mariscal, entre otros?
Muy pocas marcas eligen confiar su comunicación a un ilustrador, ¡y es una pena! La fotografía se utiliza con mucha más frecuencia. Creo que tiene mucho valor que García de Pou confíe en artistas que cuentan una historia y aportan un poco de sueño y poesía. En la era de las imágenes generadas por IA, es una hermosa manera de diferenciarse y de priorizar las relaciones humanas.
En los encargos comerciales, ¿cuál es el mayor reto?
Intentar mantenerme lo más cerca posible de mi idea principal, de los bocetos originales y de la paleta de colores. Si hay demasiados intercambios y demasiados interlocutores, la espontaneidad del dibujo se pierde. Para esta portada, la marca me dio bastante libertad, teniendo al mismo tiempo una idea clara de lo que esperaba. ¡Estoy muy feliz con esta colaboración!

¿Qué proyecto le ha dado mayor satisfacción o disfrute? Y si pudiera elegir libremente, ¿cuál sería su proyecto soñado?
Trabajar con limitaciones, en encargos, es muy formador. Me encanta realizar ilustraciones para The New Yorker. Los intercambios con los directores de arte son constructivos y la colaboración muy enriquecedora. También disfruté mucho realizando portadas de vinilos para el sello Born Bad Records. Me gustaría ilustrar carteles de cine; ya hice uno para un documental hace algunos años, la película Bains Publics, de la directora Kita Bauchet. Fue una experiencia fantástica que me gustaría repetir. También me gustaría pintar en gran formato y volver a hacer murales.







